Nace en Ávila un
miércoles de marzo de 1515. Era el día 28. Sus padres, dos ejemplares
cristianos: Alonso de Cepeda y Beatriz de Ahumada. Son bendecidos con muchos
hijos. Teresa será la tercera de este segundo matrimonio de D. Alonso. Doña
Beatriz morirá muy joven. De lo contrario quizá aún hubiera seguido algún otro
hijo a Juana que hacía el número octavo.
La educan muy cristianamente.
Aprendió a rezar a la vez que a mamar. Hace altarcitos. Quiere huir a tierra de
moros con su hermano Rodrigo para ser decapitada por Cristo, pero su tío
Francisco Sánchez de Cepeda les hace volver a la casa paterna.
Es
internada. Muere su madre y atraviesa una temporada un tanto desviada de sus
fervores anteriores. El 2 de noviembre de 1535, sin permiso de su padre, ingresa
en el Convento de la Encarnación. Viste el hábito carmelitano el 2 de noviembre
de 1536 y hace sus Votos Religiosos el 3 de noviembre de 1537. Cae enferma. Sale
del convento y cura. Su vida todavía está muy lejos de dar ese SI definitivo o
tercera Conversión al Señor. Esta no llegará hasta la Cuaresma del 1554 cuando
ella tenga ya 39 años. Los diversos «quieros» de Teresa encuentran el
definitivo... Se entrega de lleno al Señor y... para siempre.
El 1562
reforma el Carmelo femenino con permiso del P. General. Seis años después funda
el primer convento de Padres reformados yendo a la cabeza San Juan de la
Cruz.
Escribe libros prodigiosos llenos de sabiduría y experiencia
mística: Su Autobiografía, Camino de Perfección. Las Moradas, Cartas, Poesías,
Modo de Visitar Conventos, Constituciones... Es la admiración de propios y
extraños. Recibe gracias místicas. Muere la «Santa» la tarde del 4 de octubre
del 1582. Al día siguiente era el 15 por la reforma del calendario que introduce
Gregorio XIII. El 27 de septiembre de 1970 es declarada Doctora de la
Iglesia.