A continuación les pondré unos textos del diario oculto del
Sumo Pontífice que gobernaba el Sanedrín en el año en el que Cristo fue
crucificado.
El siguiente texto ha sido recogido de los viejos pergaminos que
el sumo sacerdote tenía en su poder (en la actualidad están en posesión del
Vaticano), como acta del gobierno judío espiritual de Israel:
“Lo hemos
matado con la conciencia serena y pura.
Es indispensable, hablar de este
hombre Jesús, de su vida y de su muerte, recordar dos realidades irrefutables:
la conservación del Torá en nuestras manos y la salvación del estado, para que
permanezca en las fuertes manos de los romanos.
Ese hombre constituía un
peligro para nosotros y para Roma.
Ha envenenado al pueblo ingenuo y cándido,
y lo ha conducido, mediante un sortilegio admirable, a revelarse contra el Cesar
y contra nosotros.
Hasta mis esclavos, hombres y mujeres, al oírlo hablar en
la plaza pública se llenaron de ideas subversivas y se tornaron muy díscolos y
disconformes.
Muchos de ellos abandonaron mi casa y regresaron al desierto de
donde vinieron.
El Torá es la base de nuestra fuerza y la cúspide de nuestro
triunfo.
Ningún hombre puede destruirnos mientras en nuestras manos tengamos
esta fuerza invicta, como ninguno puede reducir a escombros a Jerusalén, cuyas
murallas y paredes están levantadas sobre las viejas rocas que con sus propias
manos coloco David.
Si es necesario que la sementera de Ibrahim crezca y
fructifique, nada más justo que esta tierra permanezca pura; y ese hombre Jesús
trataba de mancillarla incitando a la rebelión.
Es por eso que lo hemos
matado, cargando a conciencia con toda la responsabilidad.
Y así mataremos a
todo aquel que ose violar la ley de
Moisés o profanar nuestro sagrado
patrimonio.
Nosotros, juntamente con Pilatos, hemos advertido al pueblo el
peligro que había en ese hombre, y vimos que era prudente poner fin a su
vida.
Mas ahora estoy poniendo todo el poder que esta a mi alcance para
castigar a sus discípulos, de igual manera como lo hice con el, para así
destruir sus enseñanzas y su doctrina.
Si el judaísmo quiere sobrevivir, es
necesario entonces reducir a polvo quien la persiga, y antes de que muera el
judaísmo cubriría mi blanca cabeza con cenizas, igual que el profeta Samuel;
rompería este manto y esta dalmatita santa que he heredado de Aarón; y me
pondría el cilicio hasta el fin de mi vida.”
La inspiración hacia el
trabajo de investigación sobre este histórico personaje fue a través de mi
hermano Israel, ya que pertenece a la Hermandad Trianera de San
Gonzalo,
Desde estas líneas, un fuerte abrazo para ti y para tu Hermandad de
San Gonzalo.
Texto: MoisesViretti
Foto: Alberto Fraile
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