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(Informa Moises Viretti, Fotografía Israel Viretti)

La trompeta es un instrumento musical aerófono formado por un tubo de cobre doblado sobre sí mismo, con un pabellón en forma de embudo en uno de sus extremos y embocadura curvilínea en el otro. Posee un juego de válvulas y, para facilitar su afinación, una vara extraíble que alarga o acorta la longitud del tubo. Las trompetas más frecuentes están en Do y en Si bemol, llevan tres válvulas y su registro es de dos octavas y una sexta mayor.

El término trompeta es de uso genérico y, dentro de la familia de los aerófonos de metal, se aplica a todos los instrumentos que poseen un tubo abierto con una acusada conicidad. Según Corominas (1954), el nombre procede del francés trompette o del catalán trompeta, diminutivos conocidos desde el siglo XIV. En la siguiente centuria los poetas castellanos utilizaron, con bastante frecuencia, el vocablo trompeta. Esta voz se presentará a veces como equivalente de clarín y de añafil, ambas trompetas de diferentes características. En Grecia su nombre más genérico fue salpink, mientras que en Roma fue conocido como tuba.

Origen y evolución

Sus antecedentes históricos más lejanos se remontan al Paleolítico con la utilización de un instrumento de viento, tallado en asta o hueso hasta el nacimiento de la metalurgia, que se empleaba en la emisión acústica de señales, con fines militares, fúnebres o sagrados. En la cultura mesopotámica la trompeta fue adquiriendo cierto grado de refinamiento, al igual que ocurrió en la civilización egipcia. En la tumba del faraón Tutankhamon (1350 a. C. ) apareció una trompeta de algo más de 58 cm de longitu, tallada en plata y en bronce. Un poco más corta, de unos 45 cm , era la utilizada por los hebreos.

La trompeta recta fue reimportada por los árabes a través de la península ibérica a partir del siglo XI. La denominaron naffir o al-naffir, adoptando en España el apelativo de añafil. Su uso se generalizó a finales del siglo XII y ya en el siglo XIII era común en la música militar y en las celebraciones públicas.

Desde la alta Edad Media, en Europa se utilizó una trompeta conocida con el nombre de bocina, sobre todo en los torneos de caballería y, como se ha señalado, en fiestas al aire libre. Por entonces su forma era de copa, aunque menos cónica, profunda y estrecha.

El aspecto exterior de la trompeta medieval, característica por su amplio y abierto pabellón, llegaría prácticamente invariable hasta finales del siglo XIV, cuando empezaron a aparecer las primeras trompetas dobladas en forma de S. Su primera representación se encuentra en la silla del coro de la catedral de Worcester y data de 1397. Son conocidos también los dos Ángeles músicos que portan trompetas, pintadas por Fra Angélico (1387-1455) y que se conservan actualmente en el Museo San Marco de Florencia.

Pese a la condición inferior de las trompetas frente a otros instrumentos, era signo de distinción de toda casa señorial poseer un trompetista o trompetistas a su servicio. Higini Anglés (1970) dice textualmente: "los documentos de Pamplona nos informan que, durante el siglo XIV, casi no había una casa noble en España o en el extranjero que no tuviera su trompeta".

A principios del siglo XV eran obligadas las trompetas en cualquier acontecimiento y recibimiento oficial. En la Crónica del Condestable Miguel Lucas de Iranzo (1458) se pone de manifiesto su uso en celebraciones de carácter religioso.

En relación a los cambios que había ido sufriendo, ya en los modelos renacentistas se pudo apreciar una estilización del pabellón. Su boquilla tenía una cavidad de copa menos cónica que en la trompeta natural barroca, y su sección interior, a partir de la boquilla, era algo más ancha.
El modelo barroco poseía una longitud aproximada de tubo de 224 cm , con un diámetro de unos 12 a 14 mm. A principios del siglo XVI la trompeta medía ya unos 200 cm en su tubo y era, por lo general, de latón (70% de cobre y 30% de zinc), bronce, cobre o plata.

Christopher W. Monk (Anthony Baines, 1961) indica que la longitud de su cuerpo la situaba en el Do de la antigua altura aguda, equivalente al Re en el ejemplar usado en la música del Barroco. La trompeta usual que se impuso a partir del siglo XVII fue la trompeta natural de forma plegada, similar a la italiana, aunque más larga y estilizada y con un diapasón más bajo que en el modelo tipo del siglo XVI. Medía alrededor de 60 cm. Avanzado el último tercio del siglo XVIII, en tiempos de Wolfgang A. Mozart (1756-1791) -quien no sintió especial predilección por el instrumento- aparecieron trompetas con tonos de recambio, análogas a los de la trompa de caza con el fin de alcanzar más fácilmente la extraordinaria altura de las notas exigidas por algunas partituras.

Fue entonces cuando surgió un aerófono conocido en Alemania como stopftrompete y en Francia como trompette demi-lune, llamado así por el trozo de su cuerpo que era, efectivamente, curvo como una media luna. En su curvatura se emplazaban dichos tubos suplementarios, lo cual le otorgaba un aspecto característico. Generalmente, se construían en Sol y Fa y, como en el caso de la trompa, se empleaban también los sonidos tapados: se introducía la mano en el pabellón con la finalidad de bajar medio tono cada uno de los sonidos de la serie armónica. Sin embargo, su existencia fue bastante efímera, ya que desapareció a principios del siglo XIX.

Talleres y maestros

Uno de los más famosos constructores fue Johann Wilhelm Haas, de Nuremberg, ciudad que se distinguió por la calidad de los fabricantes de sacabuches, trompas y trompetas. Anton Schnitzer (siglo XVI), igualmente de Nuremberg y primer miembro de una gran dinastía, estuvo considerado como el mejor fabricante de su tiempo. En dicha ciudad trabajó también Johann Leonhard Ehe (I), una de cuyas trompetas en Re bemol mide 78 cm. Este ejemplar se conserva en Bruselas, mientras que otros instrumentos suyos (sólo se conocen cinco) están en los museos de Leipzig y Eisenach. Así mismo, ilustre artesano fue Johann Carl Kodisch; una de sus obras, una trompeta en Re perteneciente al museo belga, mide 76 cm y está fechada en 1693. Sus cuidados aerófonos se pueden contemplar en diversos museos de Nuremberg, Londres, Munich, Basilea, Berna, Salzburgo y Michigan.
Otro artesano de renombre fue Jacob Streiger, de Basilea, cuyos ejemplares pueden admirarse en el Historisches Museum.
La trompeta de fabricación inglesa más antigua conservada es de Augustino Dudley (1651). Sin embargo, el artesano más prestigioso fue William Bull, que trabajó desde 1676 a 1707. Una tentativa similar tuvo lugar en esa misma época por parte de Johann Werner, conocido constructor de aerófonos de metal que trabajaba para la corte de Dresde y que fabricó una trompa de caza, con tonos de recambio, para el trompetista Anton Joseph Hampel (1705-1771). Werner aplicó, hacia 1780, el mismo sistema, adquiriendo el instrumento el nombre de Inventionstrompete que, como la trompette domi-lune, no encontró un lugar estable en las formaciones instrumentales, desapareciendo en los lindes del siglo XIX.

Grandes compositores e intérpretes

En general, los músicos de trompeta estaban especializados en un registro, cada uno de los cuales requería una boquilla diferente: cuanto más pequeña y poco profunda, mejor alcanzaba los agudos.

C. Monteverdi (1567-1643) utilizó trompetas a modo de tocata que precedían a la función. Del mismo modo aparecían junto a la cuerda, junto a dos flautas de pico o junto a diversos instrumentos de continuo. Con la finalidad de que la fanfarria no cubriese, con su fuerte sonido, al resto de la orquesta, se aconsejó el uso de sordinas; éstas eran de madera y estaban atravesadas por una perforación cilíndrica que modificaba la altura del sonido en un semitono o en un tono hacia el agudo.

En el último tercio del siglo XVI la trompeta alcanzó en Italia una importancia musical notoria. Giovanni Gabrieli (1555-1612) la empleó reiteradamente, como en el surrexit christus, que forma parte del segundo libro de sus symphoniae y donde figuran dos violines, dos cornetas y cuatro trompetas. En 1638 Girolamo Fnatini, el que fuera trompetista de gran fama en la corte del gran duque de Toscana Ferdinando II, publicó un método que incluye ocho de sus sonatas para trompeta y órgano. Otros compositores como Antonio Sartorio (1620-1681) vieron también en la trompeta un elemento de importancia notable, así que la empleó en la sinfonía de su ópera L`Adelaide (1672) con un tratamiento solístico. Un ilustre compositor como Arcangelo Corelli (1653-1713) compuso una sonata para trompeta, y el también violinista Giuseppe Torcelli (1658-1709) escribió dos sonatas para este instrumento.

En Nápoles, Alessandro Sacarlatti (1660-1725) creó una célebre cantata, su le sponde del Tebro, cuya primera parte exige un marcado virtuosismo trompetístico.

Para su difusión en Inglaterra fue muy importante el interés que suscitó este instrumento en Henry Purcell (1659-1695), cuya intervención en la sinfonía de óperas como Dioclesian (1695) constituye una de las aportaciones más sublimes del repertorio trompetístico. Daniel Purcell (1660-1717), que sintió gran afición por el instrumento, le dedicó tres sonatas y el alemán Gottfried Finger (1660-1723), establecido en Londres durante algunos años, publicó cuatro más.

En Francia, el apogeo de la trompeta tuvo lugar durante la corte de Luis XIV. Allí, Jean Baptiste Lully (1632-1682) publicó una suite que alcanzaría gran fama y sería modelo de todo un estilo. Sin embargo, el momento más brillante de la trompeta llegaría con los maestros alemanes, quienes cultivaron repetidamente el registro Clarino, como Johann Sebastian Bach (1685-1750) y Georg Friedrich Häendel (1685-1759), los cuales emplearon una pequeña trompeta en Re.
De entre las cantatas que J. S. Bach compuso durante su estancia en Weimar (1708-1717) cabe citar Icha hatte viel Bekümmernis, Christen, ätzat diesen tag (en la que intervienen cuatro trompetas) y, sobre todo, Der Himmel lacht, die Erde jubiliret. También se exige un alto virtuosismo en Die Himmel erzähelen die Ehre Gottes, que escribió en Leipzig.

Uno de los trompetistas más famosos, cuya maestría en las partes de clarino de J. S. Bach asombró al propio maestro, fue el trompetista y también compositor Johann Gottfried Reiche (1667-1734), amigo de Bach que, junto con Valentine Snow, estuvo considerado como el mejor trompetista de su tiempo.

Johann Mattheson (1713) decía que pese a la potencia sonora de la trompeta, que le permitía participar en la música al aire libre y en las iglesias, tocada con maestría podía concertarse con una flauta dulce o cualquier otro instrumento de suave sonoridad.

Algunos compositores alemanes de esa misma generación escribieron conciertos con registro de clarino, muchos de los cuales llegan fácilmente al armónico 18, como los de Georg Philippo Telemann (1681-1764), Johann Friedrich Fasch (1688-1758) y Johann Melchior Marter (1695-1765).

Sin embargo, después de dichos maestros la técnica de clarino comenzó a desaparecer e incluso la trompeta pasó a un segundo plano. En pleno clasicismo adquirió una función muy diferente, que la alejó del virtuosismo y la llevó asiduamente a formar parte del tutti orquestal.
En el siglo XIX la trompeta de pistones se vio relegada a un segundo término por la corneta de pistones, ya que ésta ofrecía una mayor flexibilidad en la ejecución. La trompeta moderna en re fue utilizada, gracias a su peculiar timbre, por Igor Stravinski y Oliver Messiaen, quienes la introdujeron en orquestas de forma esporádica. A finales de este siglo, Camille Saint-Saëns compuso, en su música para cámara, un Septeto y Vincent d´Indy una suite, en las cuales figuraba la trompeta.

Tras la Segunda Guerra Mundial el interés de muchos compositores favoreció el concierto para trompeta y orquesta. Entre otros destacamos a los maestros Earl Brown, Paul Hindemith, Heri Tomasi, Arthur Honegger o Bohuslav Martinu. En el terreno del jazz, han sido músicos como Louis Armstrong, Bill Coleman, Dizzy Gillespie, Wynton Marsalys o el gran Miles Davis quienes han ofrecido a la trompeta nuevas posibilidades de uso tanto armónicas como melódicas, ensanchando los horizontes de este gran instrumento.

(Información sacada de la enciclopedia Brassmania)

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