Claudia Procula, esposa del Procurador Poncio Pilatos, hija del Emperador Tiberio; uno de los personajes menos conocidos de la Pasión de Cristo nos dejo por escrito una conversación intima con una dama romana, el texto original esta conservado en Roma y traducido del latín; sus palabras nos transmiten el inicio de una nueva creencia religiosa en la esposa de aquel hombre que firmo la sentencia de Cristo:
‘’Andaba yo cierto día, con mis doncellas, en un bosque lejos de Jerusalén, cuando me encontré con el, rodeado de hombre y mujeres.
Les hablaba en un lenguaje que yo entendía a medias.
Pero el ser humano no necesita de lengua alguna para ver como una columna es de luz o una montaña es de cristal.
Así es el alma que entiende lo que no dice la boca y lo que no percibe los oídos.
Hablaba sus amigos sobre el amor y la fuerza.
Si, entendí que hablaba del amor porque en su voz había una dulcísima melodía.
Comprendía así misma que hablaba de la fuerza, porque legiones y ejércitos avanzaban en sus gestos.
Eran graciosos y dulces.
No creo que mi propio esposo pueda haber hablado con más autoridad de la que hablaba ese hombre.
Cuando noto que yo iba pasando delante del grupo, se calló un momento y me miro con dulzura.
Sentí en ese instante que mi alma se humillaba ante sus ojos y presentí que me hallaba ante un dios.
Desde aquel día su imagen me visita en mi retiro; sus ojos se ahondaron en los secretos de mi alma; su voz era poseedora de las quietudes de mis noches.
Ahora soy prisionera del encanto de aquel hombre hasta la eternidad; mi salvación esta en mis dolores y al liberta esta en mis lagrimas.
Tu no as visto ese hombre, amiga mía, y ya no lo veras; ha desaparecido de nuestros sentidos; mas hoy esta mas cerca de mi que todos los seres.’’